jueves, 3 de marzo de 2011

La base de un sistema

Por Federico Gonzalez

Ni el más optimista hincha de River pensaba que en tres fechas disputadas estaría en la cima de la tabla. Basándose en las palabras de los protagonistas y el cuerpo técnico en el preámbulo del torneo, los hinchas millonarios se llamaron a silencio en cualquier discusión por el campeonato y fuertes en su amor propio se concientizaron en encarar este Clausura 2011 con la mayor de las fé posibles.

Estos imponderables que realzan el enfermizo, pero a su vez adictivo deporte como lo es el fútbol, llevan al que dentro de la mediocridad del campeonato argentino juega a no perder, tenga una recompensa.

La fórmula de conseguir los tres puntos en casa y rescatar un punto de visitante, hoy al equipo de Jota Jota López le está dando sus réditos. Igualmente la gran virtud de River es que ningún otro equipo reconocio sus virtudes y defectos como éste, lo que acrecenta la posibilidades de sobrepenerse ante las dificultades y así poder contrarestarlas con los elementos que se cuentan.

Un pilar de esas virtudes y de la táctica de Jota Jota es el cuidado del cero en su arco. El gran responsable de que esto ocurra es el juvenil, Leandro Chichizola.

Con sólo 20 años, el pibe agarró el fierro caliente del arco de River que le dejó Juan Pablo Carrizo por una lesión en su tobillo y más allá de demostrar la personalidad para afrontar el desafío, hoy River es el único equipo que cuenta con la valla invicta.

Por eso dirá nuestro relator, el Tano Santarsiero que, "River tiene razones que la propia razón nunca entenderá..."


Atajada de Chichizola, foto cortesía de El Argentino



domingo, 27 de febrero de 2011

Un Partido de Respeto

Por Federico Gonzalez

Un panorama alentador sobrevuela el Monumental. La victoria frente a Huracan trajo alivio y confianza al equipo de Jota Jota López.

Este Domingo se visita el Libertadores de América, cancha de Independiente, con el mismo panorama que el globo visitó el Monumental. Cuatro puntos separan a River de Independiente en la tabla de los promedios.

Obviamente, los rivales no son iguales, o bien los momentos de cada uno, son distintos. Ese respeto que se le tiene al Rojo por equipo grande, por jugar la Copa y haber ganado el Miércoles pasado a Peñarol de Uruguay, es la misma consideración que tuvo el Turco Mohamed al poner la formación que pone para este partido crucial. Determinante para ambos equipos.

River acumula cuatro partidos de visitante sin conocer la derrota (dos empates y dos victorias), mientras que de los últimos tres ganó dos y empató uno.

Independiente no gana hace once partidos en el torneo local (siete empates y cuatro derrotas).

¿Serán 12? A pesar de que a nuestro relator no le guste ese número, mañana sintonizaló por AM 680 a partir de las 19.30 hs y escucha un nuevo relato desde el corazón.

Historial: 164 partidos jugados; River ganó 69, 46 empates e Independiente se impuso en 49 ocaciones.

jueves, 24 de febrero de 2011

Se eleva en lo anímico

Por Walter Naveira

En Núñez, River, se quedo con un triunfo importante para la suma en el promedio. Lamela y Ferrari hicieron los goles, frente a un rival directo como el “Globo”.

Era la vuelta al Monumental y se esperaba una buena cantidad de público local, acompañando a este River que no había arrancado bien frente a Tigre en Victoria. Y así era, como de temprano, el color tradicional millonario invadía las calles y las tribunas. Con el mismo esquema pero con la inclusión de Pereyra como titular se presentaba el conjunto de JJ López. Enfrente llegaba un Huracán golpeado por sus pobres campañas.

En el comienzo, se daba una constante en cuanto a la falta de ideas por parte de ambos conjuntos, en River, el doble enganche con Lamela, Lanzini no aparecía. Las imprecisiones se veían raudamente y se trasladaba demasiado. Muy solo quedaba Pavone peleando contra dos o tres hombres de Huracán. Era difícil generar así alguna situación, además de la buena presión de los mediocampistas del visitante.

Chichizola era un espectador de lujo porque huracán casi ni llegaba pero claro River tampoco lograba prosperar en ofensiva. Eso hacia preocupar al publico local. Promediando la primera parte sacábamos cuenta de tres insinuaciones de River en ofensiva. Las tres partían de los pies de Walter Acevedo quien con el correr de los minutos se convertiría finalmente en la gran figura del partido. El volante ex San Lorenzo e Independiente, colocaba dos pases en profundidad para Ferrari, a espaladas de Lemos y luego de Villán, pero en ambas Monzón anticipaba muy bien. Pero la más seria cuando se cerraba el primer periodo. Tras un tiro libre, otra vez Acevedo, habilitaba a Lanzini quien con un zurdazo, reventaba la base del arco del uno de Huracán. Era sabido en cuanto River hiciera un gol todo terminaría, porque los de Brindisi ni pensaban en atacar.

En el segundo tiempo lo adelantado a través de Acevedo y compañía comenzaba a ratificarse. Tras un decidido avance del cinco local, hacia posible la apertura del marcador. Lamela tras recibir el pase del mediocampista central tocaba hacia Pavone y este otra vez para Erik, quien ante la salida de Monzón, colocaba la pelota por sobre el uno para poner el primer gol del partido. Alivio para la impaciencia hasta ese instante. Con la desventaja el equipo de Brindisi, sentía el compromiso de salir a buscar como fuera la igualdad pero no tenia argumentos para hacerlo. Ante el nerviosismo de la visita, aparecía otra vez Lamela, quien con su visión y su pausa administraba efectivamente una contra combinando con Lanzini. Al recibir este prologaba para Ferrari quien con una palomita dentro del área, marcaba el dos a cero. Partido liquidado.

Huracán hacia lo que podía, por intermedio de Campora, el jugador más incisivo de la visita. Para acompañarlo ingresaba Claudio Guerra quien contaba con la chance mas clara para descontar. Tras un remate desde lejos de Quiroga, Chichizola daba rebote dejando al nueve solo, cara a cara con el arco, pero sin fortuna desviaba su tiro cuando el arquero estaba vencido. Era claro el conjunto de Brindisi dilapidaba una oportunidad certera, estaba claro, no era su noche. A partir de la ventaja los de JJ López se dedicaban a tener la pelota en su poder siendo inteligentes al momento de la entrega teniendo como encargado a Almeyda, el alma del equipo. Nestor Pitana decretaba el final que dejaba a un River anímicamente elevado y a un Huracán con sus días cada vez mas complicados.